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Capellanía de la UJAP celebró Vía Crucis en el campus

(Campus, 21 de abril de 2014)

La Coordinación de Cultura de la Universidad José Antonio Páez, conjuntamente con la Capellanía de la casa de estudios, llevó a cabo la práctica cuaresmal del Vía Crucis. La actividad tuvo lugar en las instalaciones del auditorio de la UJAP y contó con la asistencia de la rectora, Inés González de Salama, el Capellán de la universidad, Pbro. Javier Alexander Rodríguez, estudiantes y trabajadores de la casa de estudios.

I Estación.

Jesús condenado a morir crucificado.

Pilato me condenó, pero era mi padre quien respondía a mi petición de Getsemaní. El cáliz de dolor debía beberlo hasta el fondo. Contempla mi silencio, interprétalo. Es silencio de aceptación, es abrazarme con mi destino doloroso; pero el fondo es confianza, confianza ilimitada.

Aparentemente mi padre me crucifica, pero en mi corazón late la intima convicción de que El no me olvida, que esto es una etapa, que el padre me glorifica; pero lo hace a través del dolor y la humillación para que quede mas al descubierto su gloria, y para que se vea hasta donde soy capaz de confiar en El y de amarlos a ustedes.

II Estación.

Jesús abraza la cruz.

Sí, hijo, oíste bien, no se trata de cargar la cruz como un simple condenado. Se trata de abrazarla, de desearla, aunque cuando la sientas entre tus brazos te des cuenta de cuanto pesa, cuanto desgarra las carnes y como golpea tu cuerpo cuando cae sobre ti en el duro piso.

Yo desee ardientemente cargar esta cruz, sin excluir el temor y el dolor que me produjo. La deseaba porque con el dolor te daría la prueba de que realmente te amo. Si supieras lo pesada e hiriente que era sobre mis espaldas, no dudarías nunca de mi amor por ti.

¿Abrazas tu cruz detrás de mí en el silencio amoroso de mi corazón? Si te quejas lastimeramente, si rehúyes del dolor en mi camino ¿cómo sin sufrir, pretendes decirme realmente  que me amas?

III Estación

Jesús cae por tierra.

Me rebajé por debajo de tu nivel. Fui más un gusano que un hombre. Mírame moverme por la tierra, a ver si con este espectáculo se conmueven tus entrañas.

El Hijo Eterno del Padre que se paseaba por las galaxias, el purísimo e inocente hijo de María, la virgen más pura y limpia. El más bello de los hombres se arrastra por obtener de ti una mirada de compasión que te mueva al amor. Suplico desde el suelo tu amor. Mendigo desde el suelo tu amor.

Aparta la sangre y la tierra y mira mis ojos silenciosos que suplican de los tuyos un gesto de compasión.

Si no quieres conmoverte ni con mi sangre… ¿Qué puedo hacer ya por ti?

IV Estación.

Jesús se encuentra con maría camino del calvario.

Ni la corona de espinas, ni los azotes, ni las burlas, ni el leño sobre mis espaldas, ni los clavos, ni el vinagre me amargaron tanto el alma como los ojos de mi pobre Madre inocente que por amor a ustedes se sacrifico conmigo. No puede decirse quién sufrió mas, si yo con los tormentos o ella viendo mi dolor, o yo por verla a ella sumida en tanta angustia.

Que consuelo para mí verla a ella, fruto también de mi dolor, fruto perfecto y limpio. Pero , qué sinnúmero de lagrimas y angustias en el corazón de los dos, al pensar que aun con tanta sangre y amargura, muchos seguirían apegados a sus ídolos destructores, al placer y al poder y harían inútil el calvario. Y lo que es peor, destruirían su propia vida eterna. Si no te conmueve mi dolor, compadécete al menos de tu Madre.

V Estación.

Simón de Cirine ayuda a Jesús.

Soy un DIOS que, teniéndolo todo, necesito ardientemente algo: ¡tu amor!

Tú no te das cuenta, porque me sueles imaginar como un rey satisfecho y todopoderoso; pero soy un rey hambriento, mejor dicho, enfermo… si, enfermo de amor y solo me puede sanar un remedio que tú podrías darme: ¡tu amor! Que se manifestara en tu colaboración conmigo.

Muchas veces me has pedido que sea tu cirineo. Hoy te pido yo que tu seas mi cirineo y me ayudes a llevar mi cruz a través de la evangelización y los sufrimientos y cansancios que ella implica.

VI Estación.

Jesús es socorrido por la Verónica.

Ella sintió compasión de mí. Se acercó a enjugar mis lágrimas con su velo y yo dejé impreso en su lienzo mi verdadero rostro.

Ven, compadécete de mi pasión con tu amor. Consuela mi corazón con tu oración. Me imprimiré en ti y te haré mi verdadera imagen. Por eso te comunico mi espíritu.

En la medida que hagas oración contemplativa y me demuestres tu amor, en esa misma medida mi espíritu te convertirá en otro Cristo para tus hermanos.

VII Estación.

Jesús recae.

Recaigo en el piso para darte esperanza a ti que recaes en tus crímenes y pecados. Para mostrarte que conozco tu debilidad, que estoy dispuesto a ser débil contigo, con tal que tú te acerques a mí.

Por favor, cuando recaigas, no pienses que yo me escandalizo de ti. Piensa que yo simplemente espero que así como el amor me levanto de nuevo para seguir la senda del calvario, así el amor te levante de nuevo para continuar el camino de amor que te traerá hasta mí.

VIII Estación.

Jesús profetiza a las mujeres de Jerusalén.

“Si esto se hace con el leño verde, que no se hará con el seco”. Fue una profecía sobre ustedes, mis amados profetas, que trabajan por el reino y se gastan y desgastan por proclamar al mundo mi evangelio.

Llevé sobre mí la carga de los insultos y salivazos y el peso del madero. Ustedes llevan el peso adicional de  Sus propios pecados, sus debilidades y defectos; además de las persecuciones, calumnias, cansancios y decepciones del ministerio apostólico. Por eso los quiero tanto, porque cuando predican son mártires y héroes de mi causa…  los amo.

IX Estación.

Jesús cae por tercera vez.

Era tan pesada mi cruz que creí no poder ver mas y usaba mi poder divino para sostener mi vida hasta el total cumplimiento de las profecías. Sé que a veces  no puedes más, las fuerzas te faltan y crees haber llegado al límite de lo que puedes dar. Entonces te pido que me contemples así: tirado sobre las piedras del monte Calvario  y confía en que la misma fuerza divina – el Espíritu Santo que me sostuvo hasta el final – te sostendrá a también a ti hasta el total cumplimiento de la voluntad de mi padre. Contamos sobre una fuerza sobrenatural no temas desgastarte.

X Estación.

Jesús desnudado

Para redimir hay que despojarse. Yo me despoje primero de mi honra, luego de mi ropa, después de mi Madre, de mi vida, de mi propio Padre. Lo he dado todo por ti…y no me conformo hasta que tú des todo por mí.

Cuando en el camino de tu vida pierdas la fortuna y la fama, tus bienes y tus seres queridos, tu paz y tu serenidad… quédate solo con la convicción incancelable de amarme hasta el límite y no te asustes. Te estaré dando la oportunidad de amarme como yo mismo te amo, en un despojamiento total. Porque la riqueza reúne  temporalmente, pero la mutua pobreza une  definitivamente y sin intermediarios. Cuando todos te abandonen y te falten, estarás listo para  llenar tu corazón de mi presencia.

XI Estación.

Jesús crucificado

Por tu bautismo estas llamado a participar en mi crucifixión.  Si eres mi discípulo te vituperarán, te negaran tus amigos y te rechazarán.  Es posible que hasta derramen tu sangre como la mía. Pero no temas. Quien participa de mi cruz, participara de mi gloria. Recuerda la petición que hice a mi padre: “donde este yo, también estén ellos”.

XII Estación.

Jesús muere.

Es cierta mi palabra cuando dice: “fuerte es el amor como la muerte”. La muerte de amor es la demostración máxima de adoración. Yo la sufrí por ti. Soy el DIOS que adora a su criatura, y te pido la misma actitud hacia mí. Ámame muriendo al pecado, luego muriendo a tus planes y proyectos. Muriendo a ti mismo. Hasta el día en el cual llegue tu muerte corporal y sea un acto ultimo y supremo de adoración a mí.

XIII Estación.

El cadáver de Jesús en brazos de María.

Yo la hice para eso y te la doy para eso. Después del cansancio de la labor cumplida, después de recibir heridas y estar agotado de luchar, podrás decir: “todo se ha cumplido”. Y el Padre, viendo tu amor, tan fuerte como el de Abraham que sacrifico a su hijo… ya que por el amor te sacrificas a ti mismo… permitirá que venga María a recoger tu cuerpo agotado y herido. Sus lágrimas y caricias sobre ti serán el preludio de la resurrección y la victoria.

XIV Estación.

Jesús sepultado y resucitado.

Nadie imagino al encerrarme en esa loza oscura y fría que estaba a punto de convertirme en el gran resplandor de LUZ, VIDA Y CALOR que sostiene el universo. Así mismo, nadie piensa que en tu pequeñita e ignorada vida brillara tanta luz como yo pienso hacer brillar desde tu corazón.