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Homilía para el Acto de Juramentación e Imposición de Medallas de las autoridades rectorales y decanales de la Universidad José Antonio Páez

(Campus, 07 de julio de 2014)

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Pbro. Javier A. Rodríguez

Quisiera comenzar dándoles un saludo fraterno a quienes hacen vida en nuestra universidad.

 Hoy queridos hermanos nos hemos reunido para dar gracias a Dios por la culminación del periodo de las autoridades rectorales y decanales y también para dar gracias por la juramentación e imposición de medallas de las nuevas autoridades universitarias aquí presente (para todos ellos un fuerte aplauso).

Hermanos, hoy celebramos la fiesta de santo Tomás Apóstol. Es buena ocasión para tomar conciencia de que nuestra fe es apostólica, es decir, esta cimentada sobre la fe pascual de los doce. Para junto a ellos proclamar a un Cristo muerto y Resucitado

En la Palabra encontramos algunos hechos importantes de lo que significa ser apóstol, es decir, “enviado” para anunciar el nombre de Cristo. Tomás fue escogido por el Señor para ser testigo del amor de Dios, y para ello se le dio autoridad, para ejercerla desde la caridad.

Ya que tocamos el término autoridad sería importante reflexionar sobre ¿Qué entiende el mundo de hoy con esta palabra? Muchas veces es vista como una facultad de la que está investida una persona para dar órdenes y exigir que sean cumplidas por sus subordinados; otras veces es vivida de forma despótica, arbitraria, para imponerse sobre los que se le han confiado, ahora bien, esta realidad la vamos a iluminar desde la Palabra, desde la persona de Jesús.

En el evangelio de Matero(Mt 28, 18-20) Jesús le dice a sus discípulos: “Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones”.También encontramos en el evangelio de Lucas (Lc. 9, 1) como el Señor “Habiendo reunido a los doce, les dio poder y autoridad para expulsar a todos los demonios y para sanar enfermedades”.

Hago mención de estos pasajes para darnos cuenta que todos tenemos un papel importante en la sociedad, en la familia, en la iglesia, en nuestra universidad.Y que por tanto estamos llamados a serlíderes en nuestro entorno. En pocas palabras a todos se nos ha dado autoridad.

 Trayendo este mensaje a nuestra familia ujapistaquisiera decirles que desde la labor más humilde hasta la más relevante, todos somos necesarios. En la comunidad apostólica todos, absolutamente todos eran necesarios. Así lo experimentó Tomás, puesjunto con él nosotros podemos constatar que verdaderamente aquel que se le había aparecido resucitado fue auténticamente el mismo que murió en la cruz. Y así su fe se vio engrandecida. SU ejemplo nos muestra que la duda, el temor, la discordia, la envidia, no está por encima de la fe. Por eso queridos hermanos/as el Señor hoy nos invita a ser servidores desde la fe: A vivir desde nuestra experiencia personal con Jesucristo la autoridad, es decir la responsabilidad particular que tengo dentro de la universidad.

Ahora bien podríamos preguntarnos ¿De dónde le viene a Tomás su autoridadapostólica? Aún más ¿De dónde te viene a ti la autoridad?  Sin duda alguna de la persona de Jesús. El cual con su vida nos dio ejemplo de servicio, de entrega total de su persona en favor de los demás, especialmente aquellos que más necesitaron de su ayuda.

Tener autoridad entonces es ser un servidor, alguien que no solo está para mandar, sino para amar y servir, y esto es posible si el fundamento de tu vida es Cristo.  Esto es lo que nos relata la primera lectura del día de hoy.

Ahora bien, esta actitud lleva consigo la cruz, es decir las dificultades, los  malos entendidos, los momentos de incomprensión mutua, propio de cualquier grupo humano.Sin embargo, si prestas tu servicio desde el amor al prójimo, también podrás experimentar la gloria del resucitado. Si tu vida está cimentada en la piedra angular que es Cristo podrás ser cimiento para los demás, porque quienes están cimentadosen Dios siempre ganan.

Jesús en su vida terrena fue un hombre que recibió de su Padre la responsabilidad de ser Buen Pastor. Hoy también algunos de ustedes están asumiendo un gran compromiso, en el cual se les confiere autoridad sobre otros para que la ejerzan en el amor, en la humildad, en el respeto mutuo. Para que así el día de mañana puedasdecir: he sido un buen rector, un buen decano, buen profesor, buen administrador, buen obrero, buen alumno, porque he seguido el ejemplo del Buen Pastor, que da la vida por sus ovejas.

Para culminar quiero hacer mía unas palabras del Papa Francisco propicias para este momento. Cito:

« ¡No se puede gobernar sin amor al pueblo y sin humildad! Y todo hombre, toda mujer, que toma posesión de un servicio de gobierno debe hacerse estas dos preguntas: ‘¿Amo a mi pueblo para servirlo mejor? ¿Soy humilde y escucho a todos los demás, con opiniones distintas, para elegir mejor el camino?’. Si no se hace estas preguntas su gobierno no será bueno. El gobernante, hombre o mujer, que ama a su pueblo es un hombre y una mujer humilde»

Que María en la advocación de Ntra. Sra. De Socorro sea el auxilio necesario para poder llevar a cabo todos los buenos propósitos con los cuales, damos inicio a este nuevo periodo de servicio en favor de todos aquellos que con alegría,  entusiasmo y entrega generosa de corazón, hacemos vida en nuestra familia Ujapista. ¡Que así sea!